Vuelta a clases
En una pequeña pero ordenada habitación una joven de cabello castaño ondulado, ojos verdes y estura media se prepara para ir a la escuela.
Ushio- Bien, uniforme, mochila, peinado. Todo en orden.
La chica repaso sus cosas antes de salir de su casa. Ella vivía sola desde los 8 años, ya que sus padres no se llevaban bien por lo que termino por no quedarse con ninguno, a pesar de su decisión sus padres le mandan una cuota mensual con la cual pudo llevar sus gastos y comprar una pequeña y cómoda casita en el norte de Tokio.
Ushio era muy tierna e ingenua pero aun así sabia como reír desde el fondo de su corazón, a pesar de todo lo que había pasado, esta acción pocos la recordaban ya que la mayoría se había sumido en el mundo de las mascaras.
Ushio- La, la, la, la ♪♫
Todos los días en su camino a la escuela le gustaba distraerse cantando pero un día hubo algo que llamo su atención haciéndola que dejase de cantar.
-Hey Tu! El torpe de Ringukai!
En la acera de enfrente un pandillero parecía estar buscando pelea con un joven del colegio de Ushio.
Sendo- Me hablas a mi? Decía el chico con las manos en los bolsillos, muy despreocupado
-Hay algún otro torpe caminando por aquí? –Dijo el pandillero en un tono muy sarcástico- Al parecer eres nuevo por aquí… de lo contrario no caminarías tan despreocupado. – En lacara del pandillero una sonrisa maligna se comenzaba a dibujar.
Sendo- Pues yo no le veo nada especial como para caminar diferente – La voz del joven no se veía afectada por las palabras del pandillero.
-Deberías ya que este es mi territorio - Tras estas palabras de los callejones comenzaron a salir más pandilleros dispuestos a atacar a Sendo.
Sendo- Tsch… -Con una mueca solo espero a que se acercaran.
Ushio no parecía imaginar lo que sucedería e instintivamente sus manos cubrieron sus ojos dejándola solo oír gritos y golpes. Tras pasar unos segundos todo quedo en silencio, lo que causo que la chica tuviese curiosidad por mirar. Al abrir los ojos no podía dar crédito a lo que veía, todos los pandilleros estaban amontonados unos sobre otros en la entrada de un callejón. La batalla había acabado, mientras Sendo se alejaba con su paso despreocupado con las manos dentro de los bolsillos del pantalón.
Segundos tardo la chica en asimilar lo ocurrido, pero al reaccionar el joven se había alejado un poco así que decidió correr para alcanzarlo, a fin de cuentas, se dirigían a donde mismo.
Ushio- Hey! Espera! –Su velocidad no era muy alta pero el joven no parecía tener el tiempo contado, por lo que lo alcanzo pronto.
Sendo- eh? Hola? –Algo enojado- que pasa?
Ushio- Que paso allá? –Decía mientras recuperaba el aliento y señalaba hacia atrás- como hiciste eso? Fue genial!
Sendo- ah, eso… ha sido por descuido, pensé en tomar este camino para variar la ruta un poco pero creo que mejor no lo volveré a hacer… -Parecía intentar no decir nada fuera de lugar.
Ambos chicos caminaron juntos por un rato hasta que estuvieron cerca de la escuela y el joven se detuvo a pensar.
Ushio- que pasa? –Se le veía algo preocupada pero curiosa.
Sendo- Nada, solo que debo tomar otro camino, así que creo que aquí nos despedimos – Decía mientras comenzaba a alejarse por otro camino.
Ushio- Ok, espero verte en la escuela, soy… soy Ushio y tú? –La joven titubeo un poco antes de decirsu nombre pero esperaba poder escuchar el nombre dl chico.
Sendo-Soy Sendo, Sendo Fuji – fueron las últimas palabras que pronuncio antes de desaparecer en un callejón.
Con el nombre rondándole en la mente Ushio siguió su camino hasta la escuela, sabia que lo había escuchado nombrar en algún lado pero no recordaba donde, miro su móvil y vio que faltaba poco para que las clases comenzaran, así que intento recordar mientras caminaba pero al llegar se llevo una sorpresa, cientos de chicas esperaban impacientes a alguien, todas murmuraban cosas sobre la misma persona, Sendo Fuji.
Ringukai no era la única escuela que reanudaba cursos, en las demás zonas de Tokio todos los estudiantes se preparaban para volver al colegio.
Saruna- Nee-chan apúrate! –Una joven de pelirosa esperaba en la entrada de una enorme casa.
Melina- Gomen Saru-nee, pero no encontraba el libro de mate –Una chica de pelo azulado salía corriendo de dentro de la casa.
Saruna- Vale, como sea, démonos prisa o llegaremos tarde- su voz sonaba algo impaciente
Melina- Ok! Pero vallamos en la limo no quiero llegar sudando –Decía acercándose a una limosina que esperaba en la entrada- vamos si? –su miraba se mostraba un poco caprichosa.
Saruna- Lo que sea con tal de llegar a tiempo –La joven se acerco también a la limosina esperando a que su amiga subiera para después subir también y emprender el viaje.
La zona sur era la más grande y lujosa de Tokio tenia de todo, desde las más maravillosas zonas residenciales, hasta el más completo palacio de compras. Las calles y parques siempre estaban limpios e impecables. También cuenta con el más famoso y prestigioso colegio, Ashford.
Tras unos minutos de viaje la limosina atraviesa un enorme portón sobre el cual se divisa un letrero que con letras grandes y relucientes porta con honor el nombre de la institución. Al llegar a la entrada las chicas bajan de su transporte para encontrarse con otras jóvenes que ya las esperaban.
Angy- Hasta que llegan! –Dijo una de las jóvenes que esperaban con una voz suave y algo tímida- Ya creímos que no llegaban…
Saruna- No hallaba su libro de mate… -Decía señalando a hacia atrás donde se encontraba Melina.
Melina- Gomen – Melina hizo una reverencia al pedir disculpas-
Sui- Como sea, entremos o el rollo del director será más largo –La otra joven que esperaba hablo con una voz más segura.
Las cuatro chicas entraron en el interior de la institución dirigiéndose al auditorio para recibir el típico y tradicional discurso del director.
Mientras tanto en Ryussen….
Una joven leía cómodamente en su salón cuando de pronto por el pasillo se escucha mucho alboroto y un chico con un pañuelo en la cabeza entra cerrando la puerta del salón de un golpe.
Haou- Tsuyoku, escóndeme… -Dice mientras corre hasta la chica del libro y se esconde tras el pupitre.
Tsuyoku- no me digas que otra vez estuviste dentro de los vestidores de las chicas? –La chica aparto su mirada por unos instantes del libro para ver a Haou.
Haou- Esto… bueno, como quieras no te lo diré, solo escóndeme! –Decía mientras buscaba donde esconderse.
Tsuyoku- Nunca cambiaras verdad? –como si supiera la respuesta volvió a su libro tras decir estas palabras.
Haou- mmm… no… –El joven se haba cansado de buscar escondite y termino por sentarse al lado de la chica.
Tenshi- Que hacen? –Desde la ventana apareció un estudiante con un temple alegre, mientras entraba al salón y se dirigía a el parque estaba cerca a él- Siguen igual que siempre?
Tsuyoku- Pues este loco si –Dijo la chica sin apartar la vista de su libro como si supiese quien le hablaba.
Haou- Quien es loco? –Su expresión parecía no ser afectada por ese comentario pero al oír que en el pasillo se armaba una vez más revuelo decidió no hacer nada que pudiese llamar la atención de las chicas de afuera.
Tenshi- Y por lo visto tu tambien… -Le quita el libro a Tsuyoku y comienza a leerlo- Veamos con que estas esta vez…
Tsuyoku- No molestes y dame eso! –Consigue su libro levantándose y arrebatándoselo a Tenshi.
Tenshi- Vamos Tsu… no comiences el año así… mejor sonríe vale? -Dijo con una gran sonrisa como si esperase que ella lo imitara.
Justo en ese momento la campana de la escuela sonó y los alumnos dentro del salón comenzaron a tomar sus lugares.
Tsuyoku- Te perdonare esta vez pero solo porque se que no terminaras como este –Había un tono burlón, casi imperceptible, tras esas palabras, las cuales fueron acompañadas por una leve sonrisa.
Minutos después un maestro entro al aula comenzando a impartir su clase con un tema de literatura.
Las clases en todo Tokio ya habían dado inicio algunos con discursos, otros con clases directas y acomodo de salones y por supuesto Sait Row no era la excepción, aunque no lo pareciera… Mientras la mayoría de las zonas esta en clases esta no tiene hora, al igual que su colegio, ya que los chicos tienen la libertad de escoger sus horarios.
Las calles de la zona este de la ciudad eran muy problemáticas, pero aun así para algunos eran normales o indiferentes. El vivo ejemplo de que las personas no son lo que aparentan era un joven serio, apartado de los demás debido a un pasado oscuro que lo había dejado marcado.
El chico solía dar paseos matutinos en busca de respuestas propias para aclarar un poco su mente y poder ir mas tarde a la escuela.
Tao- Que es lo que les causa tanta gracia a esos niños? Como es que con algo tan simple se rien tanto? –Cientos de preguntas invadían la mente del joven durante sus solitarios paseos.
Siguiendo su rutina Tao se dirigió a la escuela para distraerse un poco. Para el no existía nadie confiable, solo el mismo.
-Es el? -Dos chicas de grados distintos parecían estar comentando algo que no se oía poco- Si es el..
Muchos rumores corrían en la escuela sobre sí pero Tao no les toma importancia, ya que a fin de cuentas terminarían olvidándose, o por lo menos eso pensaba…
-Hey tu! El del pelo blanco –Cuatro chicos se acercaron a Tao quien intentaba llevar un día normal –Muchos rumores circulan sobre ti, son casi tantos como los de nosotros, así que porque no te nos unes? –Tras esas palabras se notaba un aire perverso.
Tao- No tengo interés, asi que piérdanse –Su voz sonaba fría y algo siniestra al pronunciar esas palabras.
La mirada de ambos se cruzo por unos instantes pero fue interrumpida por la entrada del profesor al aula, la cual hizo que Tao desviara su mirada mostrando su poco interés en los jóvenes que al parecer estaban formando una pandilla.
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